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El territorio del actual barrio estaba antiguamente dividido entre cuatro poblaciones: Gracia, Sant Joan d'Horta, Sant Martí de Provençals y Sant Andreu de Palomar. Justo donde se construyó el Santuario del Carmelo, en la ladera occidental de la colina que da nombre al barrio, se encontraba la delimitación de tres de estas poblaciones: el lado septentrional de la colina pertenecía a Horta, y el meridional a Gracia; en el Turó de la Rovira estaba la frontera entre Horta y Sant Martí, mientras que la zona de la Font d'en Fargas pertenecía a Sant Andreu. Esta división continuó hasta 1897, fecha en que Gracia, Sant Andreu y Sant Martí fueron agregados a Barcelona; Horta lo sería en 1904.

Sobre la historia antigua del barrio cabe destacar la presencia de un poblado ibérico en el Turó de la Rovira, hallado en 1930 por el arquitecto Josep Danés i Torras. Dicho emplazamiento fue estudiado por el arqueólogo Josep Colomines i Roca, hallando los restos de un poblado y una necrópolis en la cima de la colina, con una superficie de unos 22 500 m². Se encontraron restos de una muralla de unos 370 metros de largo por 65 de ancho, con dos puertas de acceso flanqueadas por torres circulares. De igual forma, fueron hallados restos de cerámica, datables entre los siglos IV y II a.C.

Siglo XIX: primeras urbanizaciones

A inicios del siglo XIX, El Carmelo era una zona rural, con algunas cuantas masías esparcidas por su territorio, destacando la de Can Móra, que daba nombre entonces a la colina llamada popularmente desde antaño Montaña Pelada, y que era conocida como Turó d'en Móra hasta la construcción del Santuario del Carmelo —el edificio de Can Móra aún existe, en la calle Portell, siendo actualmente un geriátrico—. Otras masías de la zona eran Ca n'Andalet, Can Grau, Can Baró y Can Xirot. Era una zona montañosa no muy apta para la agricultura, destacando el cultivo de almendros y algarrobos, así como huertos y algunas viñas. También existían minas de hierro (llamadas Coves d'en Cimany), así como canteras de piedra y hornos de cal, y unos acuíferos que daban un agua ferruginosa que se decía poseía propiedades curativas, siendo explotada por la finca de Can Xirot, que la vendía en grandes garrafas en Barcelona. Una de las fincas de más relevancia para el barrio fue Can Grau, cuya casa fue derribada en 2006; acogía una granja que comercializaba leche en Horta y Gracia, y repartía incluso en Barcelona. Tenía una superficie de 140 000 m², e incluía una capilla dedicada a la Virgen del Rosario, que era la que ofrecía servicio religioso en aquel entonces en la zona. En 1900 pasó a ser propiedad de Alexandre de Bacardí i de Janer, uno de los principales promotores de la zona.

Entre 1860 y 1864 se construyó una ermita dedicada a Nuestra Señora del Carmen, origen del actual santuario, en la ladera occidental del Turó d'en Móra, que desde entonces pasó a llamarse monte Carmelo. Fue promovida por el ermitaño Miquel Viladoms, y abierta al culto el 11 de abril de 1864 con permiso del obispo de Barcelona, Pantaleó Montserrat. Desde entonces fue un lugar de peregrinaje y de encuentros de jóvenes católicos, especialmente el 16 de julio, festividad del Carmen. En 1930 fue elevada a capilla, y en 1962 a parroquia. Desde entonces, además de su labor religiosa, la nueva parroquia se implicó profundamente en la vida del barrio, realizando una gran labor en terrenos como la sanidad, la educación y la cultura, e implicándose en las reivindicaciones del barrio a nivel de servicios e infraestructuras. Dado el pequeño tamaño de la capilla, que sólo podía acoger a treinta personas, entre 1985 y 1988 se construyó una nueva iglesia, obra de los arquitectos Francesc de Paula Daumal i Domènech y Miquel Campos Pascual, con un diseño más contemporáneo. El nuevo edificio fue inaugurado el 16 de julio de 1988 por el arzobispo de Barcelona, Narcís Jubany.

Posteriormente, uno de los hechos más destacables fue la construcción del depósito de aguas del Parc de les Aigües, que abastecía de agua a la capital, con un suministro procedente del estanque de Dosrius. Fue promovido por la Compagnie des Eaux de Barcelone, de capital franco-belga, y construido en 1868 en la finca de Can Baró. Posteriormente, en 1886 se construyó otro depósito en la cima del Turó de la Rovira, llamado depósito de Les Altures, con capacidad para 1000 m³. Entre finales del siglo XIX y principios del XX se mejoraron las comunicaciones de la zona, como la carretera del Carmelo, que iba desde la ermita hasta la actual plaza Sanllehy, o la carretera entre Gracia y El Carmelo, proyectada por Ubald Iranzo en 1904, y construida entre 1907 y 1930. En 1901 también se construyó la carretera entre los dos santuarios de la zona, el del Carmelo y el de Nuestra Señora del Coll, actual calle Santuari.

Principios del siglo XX: integración en Barcelona

A principios de siglo XX surgieron las primeras barriadas de casas unifamiliares, las de Bacardí, Can Mans y Salt de les Bruixes. Generalmente eran casas de dos pisos, con un pequeño jardín, a menudo segundas residencias de la burguesía de Gracia y Horta. Las grandes fincas existentes hasta entonces fueron parceladas en su mayoría, ya que daban escaso rendimiento a nivel agrario, y sus propietarios prefirieron vender los terrenos. Al ser una zona poco urbanizada y mal comunicada, en aquel entonces, los terrenos eran baratos y asequibles a la clase media barcelonesa. Comenzó ya entonces un fuerte asociacionismo entre los vecinos de la zona, que siempre ha contado con una intensa labor vecinal ocupada en el desarrollo de El Carmelo. En 1906 se fundó la sociedad El Fomento de la Barriada del Monte Carmelo, que velaba por los intereses de los propietarios de la zona, especialmente en la mejora del urbanismo, comunicaciones, servicios e infraestructuras del barrio. Posteriormente, en 1927, se creó la Agrupación de Propietarios del Monte Carmelo, igualmente dedicada a la defensa del bienestar de los vecinos.

Con la agregación de los pueblos limítrofes a Barcelona entre 1897 y 1904 se abrió la necesidad de un proyecto urbanístico que aglutinase el ensanche barcelonés con los nuevos distritos. A tal efecto se aprobó en 1905 un plan de enlaces diseñado por el urbanista francés Léon Jaussely, que establecía un sistema viario básico para la ciudad y sus entornos, junto con la instauración de una serie de parques urbanos y zonas de ocio y esparcimiento, entre las que se encontraba Horta. Desgraciadamente, este proyecto no pudo llevarse a cabo en su totalidad, siendo sustituido por el Plan Romeu-Porcel en 1917, que contemplaba el trazado de unos ejes viarios básicos para la ciudad, en forma de vías de circunvalación, así como un conjunto de calles numeradas que rompían con el sistema cuadriculado del Plan Cerdà. Uno de los artífices del proyecto, Ferran Romeu i Ribot, fue el encargado de elaborar los planos topográficos de Horta, entre los que se encontraba El Carmelo (Plano Geométrico y Topográfico de un macizo montañoso comprendido dentro del antiguo término municipal de Horta, 1915).

Entre 1900 y 1930 el proceso de urbanización de El Carmelo fue espectacular, produciéndose numerosas parcelaciones de las antiguas fincas agrícolas. Hoy en día, numerosas calles del barrio llevan los nombres de antiguos propietarios de los terrenos, como la calle Hortal (Miquel Hortal i Arisó), Batet (Amàlia Batet i Gil), Ros (Baudili Ros i Rodés), Tolrà (Antoni Tolrà i Fornés), Gabarnet (Artur Gabarnet i Rosés), Xinxó (Josep Xinxó i Canellas), Montserrat Casanovas, etc. Esta urbanización fue promovida, aparte de propietarios particulares, por diversas entidades, como la Empresa Nacional de Tierras, dirigida por Anselm de Riu i Fontanilles, que adquirió todos los terrenos de la antigua Can Baró, en la vertiente sur del Turó de la Rovira, que una vez parcelados fueron comercializados; o la Cooperativa de Periodistas para la Construcción de Casas Baratas, que acogiéndose a la ley de casas baratas de 1911 promovió la construcción de estas viviendas de tipo popular, en la zona de la Font de la Mulassa. Cabe destacar que en el proceso de construcción de nuevas casas intervinieron arquitectos de renombre, como Josep Maria Jujol, autor de la Villa Jumilla en la calle Marià Labèrnia (1927). Jujol también hizo un proyecto de casas baratas que finalmente no se llevó a cabo.

En esta época El Carmelo era un centro excursionista de gran interés para la gente de los contornos, ya que su carácter todavía en buena medida rural, y las numerosas fuentes situadas en sus cercanías invitaban a hacer pequeñas escapadas de la ciudad para disfrutar de la naturaleza. El Santuario del Carmelo también acogía numerosas procesiones y actos religiosos, y se construyó una cerca perimetral con varios mojones conocidos como Via Crucis, donde se hacían romerías, especialmente en Semana Santa. Muchas asociaciones religiosas de Gracia y Sant Martí realizaban reuniones sociales en el Santuario del Carmelo, donde además del oficio religioso se hacían comidas populares, juegos para los niños, baile de sardanas y conciertos musicales, especialmente del orfeón L'Estrella del Carmel. En 1924 se construyó otra iglesia en terrenos de la antigua finca de Can Grau (actual cruce entre Llobregós y Conca de Tremp), la de Santa Teresa de Jesús, que fue tenencia parroquial de Sant Joan d'Horta.

En los años 1920 fueron mejorando poco a poco las comunicaciones del barrio: en 1927 se abrió la primera línea de autobús entre Gracia y El Carmelo, ofrecida por la compañía Ribas Saladrigas, que iba desde la plaza Lesseps hasta el cruce de las actuales calles Santuari y Manxa. Tenía una frecuencia de paso de 30 minutos, y costaba 30 céntimos de peseta en un sentido y 55 en billete de ida y vuelta. En 1929 fue pavimentada la carretera, hasta aquel entonces en un pésimo estado que obligó a cancelar la línea de autobús unos meses. Al acto de apertura acudió el alcalde de Barcelona, Darius Rumeu i Freixa, barón de Viver.

Durante la Guerra Civil se instalaron unas baterías antiaéreas en el Turó de la Rovira, concretamente cuatro cañones Vickers de 105 mm., que entraron en funcionamiento el 3 de marzo de 1938. Al final de la guerra sólo quedaban dos cañones en funcionamiento, que continuaron en su emplazamiento hasta una fecha indeterminada en que fueron retirados. Entre 2006 y 2011 la zona fue rehabilitada como centro de estudio para la memoria histórica, integrada en el Museo de Historia de Barcelona.

Desarrollo demográfico y urbanístico

En la posguerra El Carmelo fue centro de una creciente inmigración originaria del resto del estado español, fenómeno iniciado desde 1929 con la Exposición Internacional de Montjuïc, que atrajo mucha mano de obra, pero intensificado tras la contienda civil. En esos años el barrio creció muy notablemente, recibiendo sin cesar inmigración andaluza y gallega —en su mayoría—, así como castellana o extremeña. Al llegar, esta masa de gente se comenzó a aglomerar cerca de conocidos, familiares o amigos de sus lugares de procedencia, configurando así un barrio de chabolas hechas con techos de uralita y paredes de ladrillo - en el mejor de los casos. El barraquismo se propagó por todo el barrio, que sufrió una gran degradación no sólo por la precariedad de las construcciones sino por el abandono y la desidia por parte de las instituciones públicas, que dejaron el barrio prácticamente a su suerte. A principios de los años 1940 todavía no había un sistema de alcantarillado en el barrio, y las calles estaban en su mayoría sin asfaltar; el transporte público, paralizado durante la guerra, no se restituyó hasta 1963 con la línea 10.

Durante los primeros años de la posguerra fue decisiva para el barrio la iniciativa privada y las obras de beneficencia, siendo de remarcar la Obra de Caridad Cristiana de Nuestra Señora de Fátima, fundada en 1943 por Àngels Campmany de Vinyals. La Obra tenía por objetivo el cuidado de tuberculosos, aunque realizaba también numerosas obras de beneficencia y de asistencia sanitaria. En 1952 construyó una ermita en la calle Font-rúbia, denominada con la misma advocación de Nuestra Señora de Fátima, y en 1971 un hogar infantil. Había un proyecto para construir un gran hospital con una iglesia anexa, esbozándose un proyecto firmado por el arquitecto Josep M. Ayxelà i Terrats, que finalmente no se llevó a término por la magnitud del proyecto y la falta de financiación.

En el Plan Comarcal de 1953 El Carmelo se incluía dentro de un proyecto de zona verde situado entre los parques del Guinardó, Güell y la Creueta del Coll, prohibiéndose cualquier construcción excepto las propias del parque. Este proyecto únicamente significó la ilegalidad de las construcciones que se venían realizando, sin que se hiciese ningún tipo de realización en aras de la creación de la zona verde. La impunidad llegó al extremo de hacerse la vista gorda con la explotación de las canteras de Can Baró y del Coll, que fueron explotadas a un ritmo frenético, dañando irremediablemente la fisonomía de la zona. Del fenómeno del barraquismo nació el Centro Social del Carmelo, germen de la Asociación de Vecinos del Carmelo, fundada en 1972, que ha luchado sin descanso por rescatar el barrio del olvido institucional y mejorar sus condiciones de vida.

En los años 1960 y 1970, y en el contexto de la especulación inmobiliaria de la época, se inició la construcción de grandes bloques de pisos que fueron sustituyendo las antiguas casas unifamiliares, hecho que acabó de cambiar la fisonomía del barrio, que aún crecía sin ningún proyecto urbanístico coherente y sin las necesarias infraestructuras elementales (alcantarillado, pavimentación de calles, iluminación, transportes, recogida de basuras, etc). Entre las escasas actuaciones municipales en la zona destaca la construcción del Mercado Municipal en la calle Llobregós, abierto en 1964. En 1972 se proyectó la apertura del Túnel de la Rovira, que uniría El Carmelo con el Guinardó, obra polémica por la expropiación de viviendas que afectaron a unos 500 vecinos, algunos recién instalados en bloques de pisos nuevos, claro ejemplo de la falta de planificación en esta zona por parte del Ayuntamiento. El túnel se inauguró en 1984.

Desde 1975, y en el contexto del nuevo proceso democrático iniciado en el país, El Carmelo ha mejorado notablemente su calidad de vida, con múltiples obras de mejora y equipamientos públicos, que han mejorado la imagen y la configuración urbanística del barrio. Las últimas barracas fueron derribadas en 1990, en un acto al que acudió el alcalde Pasqual Maragall. Se han solventado los déficits estructurales, las canalizaciones, los servicios públicos, la iluminación, el asfaltado, los transportes y las dificultades de accesibilidad del terreno con la instalación de numerosos ascensores y escaleras mecánicas. Entre las obras llevadas a cabo destacan la apertura de la Rambla del Carmel —una de las principales vías del barrio— y el ensanchamiento de la calle Llobregós —que comportó la expropiación de otras 500 familias y la desaparición del único cine del barrio, el Popular—. Entre los nuevos edificios públicos construidos destacan varias escuelas (CEIP Coves d'en Cimany, Escola Bressol Tris Tras), el ambulatorio CAP El Carmel (2002) y la Biblioteca El Carmel-Juan Marsé (2003), dedicada al escritor barcelonés Juan Marsé, ganador del Premio Planeta, que inmortalizó la fisonomía y los aspectos sociales del barrio del Carmelo durante los años 1950 en su obra Últimas tardes con Teresa.

En todas estas mejoras tuvo un papel protagonista la Asociación de Vecinos, cuyas reivindicaciones han ayudado a la constitución del barrio que existe hoy día. Entre otros actos, manifestaciones y campañas en medios de comunicación realizados por la Asociación destacó la exposición El Carmelo ¡Ignorado!, organizada en 1974 en una tienda de campaña instalada itinerantemente por todo el barrio, dando a conocer la problemática y las reivindicaciones del barrio, destacando una película rodada para la ocasión, que mostraba la precariedad de edificaciones y servicios públicos en numerosas zonas del barrio.

Entre los últimos acontecimientos en la vida del barrio destaca sin duda el hundimiento por las obras de prolongación del metro de Barcelona en 2005, que provocó el derribo de varios inmuebles y el realojo de centenares de vecinos, además del consecuente escándalo político en el que se vio implicada la Generalidad de Cataluña. Muchas familias tuvieron que vivir en hoteles durante considerable tiempo —de seis meses a un año— y algunas no pudieron ni entrar a sus casas a coger sus objetos personales. Debido a este acontecimiento, el 8 de febrero de 2005 la Generalidad declaró a El Carmelo como Área Extraordinaria de Rehabilitación Integral (AERI), con un programa de intervención y de fomento de obras públicas, rehabilitación de edificios y mejora de equipamientos públicos, dotado con un presupuesto de 11,5 millones de euros. Para tal fin se creó la Agencia de Promoción del Carmelo, que coordina los nuevos proyectos urbanísticos.

Como resarcimiento, el 30 de julio de 2010 se inauguró la ampliación del metro con la puesta en funcionamiento de dos nuevas estaciones, El Carmel y El Coll / La Teixonera, en un acto presidido por el presidente de la Generalidad, José Montilla, y el alcalde Jordi Hereu. El mismo año 2010 se amplió el ambulatorio de la calle Murtra, y se instaló un ascensor inclinado en la calle Alguer, salvando uno de los mayores desniveles entre calles del barrio. También se han hecho obras de mejora en numerosas calles y aún quedan por realizar diversos proyectos en todo el barrio.

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